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viajar en grupo

EVITA LOS MALOS COMPAÑEROS DE VIAJE

Por regla general, todos viajamos con nuestra pareja, con familiares o con amigos. Todos ellos, gente a la que conocemos, y sabemos de sus virtudes y sus defectos. Cuestión de personalidad, que nos puede afectar por los efectos negativos. Si alguna de esas personas es un bocazas, un mandón o un roñoso, deberíamos evitar emprender unas vacaciones con ellos. Y si no hay remedio, hay que ir preparado para lo que pueda pasar, porque su actitud puede ponernos en algún aprieto.

YA HABLO YO

Por ejemplo, ese amigo de lengua fácil, faltona y escandalosa, puede ser la diferencia entre una buena o mala habitación en el hotel, si entra dando la nota en la recepción. Toma tú la palabra antes de que sea tarde. Será un poco cansado irlo callando todo el tiempo, pero es mejor así porque  puede te puede hacer pasar en un bochorno en cualquier restaurante o en la cola de un museo. Incluso aunque no domine el idioma de vuestro destino, al bocazas generalmente se le entiende no solo por lo que dice sino por como lo dice, y esos gestos y tonos son verdadero esperanto.

NO LO QUIERO VER TODO

Otro carácter que hay que evitar, o por lo menos domesticar, aunque cueste una discusión, es el del gobernante. El cual suele tener como característica añadida la hiperactividad. Puede ser un verdadero suplicio seguirle el ritmo que impone, basado en un estricto planning de viaje en el que no hay tiempo para echarse dos cervezas antes de comer o descansar los pies en un parque entre monumento y monumento. Si tu idea de un viaje es disfrutarlo con tranquilidad, apreciar en profundidad lo que se pueda ver, y dejarte cosas para otra ocasión, que tal vez nunca llegará, entonces conviértete tú en ese mandón que baja sí o sí el ritmo. Un enfado a tiempo puede evitar un viaje insatisfactorio.

PARA ESO NO VENGAS

Lamentablemente no viajamos todo lo que podemos. Un viaje son unos días especiales que hay que gozar al máximo. Está claro que todos nos vamos aquí o allá con unas posibilidades económicas. Pero ponte el margen de gasto lo más alto posible para que no pasarte el viaje contando los billetes de la cartera. Si vas con un tacaño a tu lado, te puede amargar ciertas experiencias, accesibles quizás solo una vez en la vida, y que en realidad son gastos asumibles, como una buena cena o una pequeña excursión que seguramente sea el mejor recuerdo de tus vacaciones.

VIAJAR ES PARA DISFRUTAR

En fin hay más tipos de personas con las que es preferible no viajar como el enemigo de la higiene, el desganado que hay que ir arrastrando a todos los lados o el nacionalista que no descubre nada mejor que lo de su pueblo. Cualquiera de ellos puede ser una tortura en unas vacaciones y cargarse las buenas vibraciones que siempre tiene que proporcionar un viaje, unos días que nunca se repetirán, ni siquiera volviendo a ese destino.

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