Portada » Archivo de Viajero » Página 3

Author - Viajero

Port_Olimpic

Port Olimpic

Las Olimpiadas de Barcelona 92 supusieron la auténtica remodelación de la capital catalana. En muchos lugares de la ciudad se pueden ver las huellas de aquel evento de categoría mundial, pero si se quiere buscar una zona que cambió radicalmente su aspecto entonces, hay que buscarla en el Puerto Olímpico, al norte del corazón histórico de la Ciudad Condal. De hecho, el contraste con el núcleo antiguo barcelonés no puede ser de lo más sugerente, ya que en el Port Olimpic todo es modernidad.

Una entrada monumental

Una de las imágenes más fotografiadas del Port Olimpic es la entrada a la zona. Allí nos dan la bienvenida dos grandes rascacielos, de altura idéntica (más de 150 metros) pero con sutiles cambios en su apariencia. Uno de ellos es la Torre Mapfre y el otro es el Hotel de Les Arts. Su rotunda presencia a orillas del mar se convierte en un fantástico pórtico hacia el Mediterráneo, la razón de ser del Puerto Olímpico barcelonés.

Un puerto deportivo y divertido

Originalmente el puerto nació para albergar las embarcaciones participantes en aquellos Juegos Olímpicos. Evidentemente, en la actualidad el puerto sigue siendo el amarre ideal para los barcos deportivos que llegan hasta Barcelona. Pero además de esa función portuaria, este enclave de la ciudad se ha convertido en una de las áreas más animadas de la metrópoli.

Aquí abundan los bares y restaurantes en un entorno de lo más moderno y con amplias zonas verdes. Sin olvidar la presencia del Mediterráneo que aquí forma varias playas, ya que el Puerto Olímpico está rodeado a ambos lados por las playas de la Barceloneta y la de Nova Icária. Es decir, si el tiempo acompaña, parece obligado tomar el metro hasta la parada de Ciutadella-Vila Olimpica y llegar hasta esta zona para pasar una divertida jornada de playa y chiringuito.

Aviso para navegantes

Tal vez se tenga la suerte de llegar hasta Barcelona navegando en una embarcación propia. Si es así, aquí van algunas de las informaciones prácticas sobre el Puerto Olímpico. Esta instalación cuenta con casi 750 puntos de amarre, y el tamaño máximo de un buque para poder atracar aquí es de 35 metros de eslora. Y llegada la hora de hacer las gestiones necesarias, hay que acudir al edificio de la Comandancia de Marina, donde se encuentran las oficinas de administración y la aduana.

Poble Espanyol

Poble Espanyol

Sumergido en la moderna metrópoli barcelonesa se puede visitar un rincón aislado del asfalto, el tráfico y el estrés de la gran ciudad. Este no es otro que el Poble Espanyol o Pueblo Español. Un más que curioso parque temático situado en la Montaña de Montjuïc y que va camino del siglo de historia.

La Exposición Internacional de 1929

Aquel año Barcelona acogió los eventos de la Exposición Internacional a la que acudieron representantes de diferentes países. Con ese motivo se decidió construir el Poble Espanyol. Un recinto que alcanza casi los 50.000 metros cuadrados de superficie donde se había de mostrar la riqueza de la arquitectura, tradiciones y artesanías de todas las regiones españolas.

La idea inicial era que tras la Exposición Internacional, el parque del Pueblo Español se derruyera. Sin embargo, el público lo acogió con gran entusiasmo y los barceloneses se mostraron orgullosos de que en su ciudad se pudiera dar un paseo virtual por toda España. Por esa razón se cambiaron los planes y el recinto se conservó, llegando así a nuestros días, donde sigue abriendo sus puertas a los viajeros procedentes de cualquier lugar del globo.

Los pueblos más hermosos de España sin salir de Barcelona

El Poble Espanyol ofrece un recorrido entre las réplicas de algunos de los edificios más bellos de la geografía hispana. Se trata de una selección de plazas, casonas, iglesias y enclaves hecha entre los monumentos españoles más carismáticos. Y de hecho, todas las localidades que aparecen representadas aquí, presumen con orgullo de que un pedacito de su tierra está en Barcelona. En total son 117 edificios, calles antiguas o plazas monumentales de las cuales se hizo una réplica realista. Por esa razón es el mejor muestrario para conocer la arquitectura de las diversas provincias españolas.

Artesanía tradicional en directo

Pero además de las construcciones también se pueden descubrir muchas de las tradiciones artesanales de cada zona. Allí permanecen abiertos talleres de forja, cerámica, vidrio o madera siguiendo los dictados de las tradiciones más antiguas. Y por supuesto, se pueden comprar muchos de esos productos como un recuerdo singular.

Y hablando de tradiciones, sin duda alguna la gastronomía se convierte en una de las más reconocibles y sabrosas. Dentro del Pueblo Español se encuentran distintos restaurantes que ofrecen los platos típicos de diferentes lugares de España. Por esta razón, visitar este rincón de Montjuïc se convierte en un viaje de lo más completo por todo el país.

Cementiri del Poblenou

Platja del Bogatell y Cementiri del Poblenou

Una de las enormes ventajas de visitar una gran metrópoli como Barcelona, sobre todo durante los meses de buen tiempo, es que a sus innumerables atractivos urbanos hay que sumar la presencia de varias playas dentro del propio casco urbano barcelonés. Sin duda, todas ellas buenos lugares para tumbarse un rato al sol, y si el tiempo lo permite, darse un chapuzón en el Mediterráneo.

Las playas de Barcelona

La zona de playas de la Ciudad Condal se extiende desde el barrio de la Barceloneta y el Port Olímpic hacia el noreste de la urbe. La gran mayoría de estas playas han sido creadas por el hombre con el paso del tiempo. Un origen artificial que no es impedimento para que sean de gran atractivo, como se comprueba al visitarlas, al igual que hacen millones de personas, tanto barceloneses como viajeros.

Entre esas playas, posiblemente, las más visitadas sean la playa de la Barceloneta y la Platja Noca Icária, separadas por la presencia del Puerto Olímpico. También son las más cercana al centro. Mientras que las más lejanas son las Platjas de Llevant, de la Nova Mar Bella y la de mar Bella, donde hay una zona para aquellos que quieran practicar nudismo. Pero antes de llegar hasta ella está la Playa de Bogatell.

Platja de Bogatell

Esta playa de Bogatell es una de las más agradables de la ciudad, tanto por la playa en sí como por el entorno que la rodea, plagado de parques surgidos con la creación de la Villa Olímpica de 1992. Toda esta zona se encuentra en el barrio de Poblenou, una zona de Barcelona que antaño fue meramente industrial, sin embargo ahora es una de las más agradables de la urbe. Como ejemplo de ello se puede ver Can Filipa, una antigua fábrica textil reconvertida en centro cívico.

El Cementerio de Poblenou

Además de la Platja de Bogatell, uno de los enclaves más interesantes del Poblenou es su antiguo camposanto, el Cementeri de l’Est. Cuando se construyó en 1773 obviamente quedaba fuera de la ciudad, sin embargo el enorme crecimiento barcelonés lo ha engullido, lo cual incrementa su atractivo al estar rodeado por un urbanismo de lo más moderno que supone un gran contraste de sensaciones al visitante. El Cementerio de Poblenou está plagado de panteones familiares y también esculturas y monumentos fúnebres que poseen un carácter al mismo tiempo romántico y tenebroso.

Plaza Catalunya

Plaça de Catalunya

La Plaza de Cataluña no es lo más antiguo de Barcelona, ni es el centro geométrico de la ciudad, pero sin embargo sí que se puede considerar el corazón de la metrópoli. El lugar en el que todo lo importante se festeja y donde se protesta por todo aquello que merece la pena.

Historia de la Plaça de Catalunya

En el Medievo y durante muchos siglos después el enorme solar que hoy ocupa la plaza era un terreno despoblado fuera de las murallas de la ciudad. Sin embargo, en la segunda mitad del siglo XIX comenzó a urbanizarse casi de forma espontánea con el progresivo desarrollo de la ciudad. No obstante, el aspecto definitivo, muy parecido al actual no comenzó a configurarse hasta el año 1927, por obra del arquitecto Francesc Nebot. En aquel proyecto hay que buscar los aspectos que hace que la Plaza de Cataluña se pueda considerar un espacio monumental.

Dimensiones de Plaza Cataluña

La forma de la plaza es la de un cuadrado irregular cuya superficie aproximada es de 50.000 metros cuadrados. Es decir unas dimensiones que la equiparan con otras grandes plazas europeas con una historia muchísimo más larga. Si bien, también hay que decir que los edificios que la rodean en algún caso no están del todo acordes con la monumentalidad del espacio, y hay una cierta irregularidad en cuanto a la calidad arquitectónica de los mismos y también respecto a la mezcla de estilos constructivos.

El gran nudo de comunicaciones de Barcelona

Durante una estancia en Barcelona es casi imposible no pasar por la Plaça de Catalunya. Sea en la superficie, con los numerosos autobuses urbanos que tienen aquí su parada, o de forma subterránea, ya que diferentes líneas de metro y de trenes de cercanías convergen en este centro neurálgico para el desplazamiento de los barceloneses. Además de que es un lugar de encuentro habitual para los lugareños, y también para los turistas, ya que desde aquí parten diversas excursiones.

Las esculturas de la Plaza Cataluña

La amplitud de esta plaza incluye en su interior varios elementos de interés, como las dos fuentes luminosas, o las distintas esculturas que hay en su extensión. Una de ellas es el Monumento a Francesc Macià, uno de los personajes más venerados por el independentismo catalán, y que aquí se le recuerda con un monumento en forma de escalinata invertida. Otras esculturas interesantes son la Diosa, realizada en mármol por Josep Clará, o el Pastor tocando el caramillo, en este caso creada en piedra de Monjuïc por el artista Pablo Gargallo.

Plaça d’Espanya

Plaça d’Espanya

La Plaza de España, a los pies de la Montaña de Montjuïc, es uno de los enclaves de Barcelona que también son una herencia de la Exposición Universal que se celebró en la Ciudad Condal en 1929. No obstante, hay que decir que la plaza como tal ya existía antes, desde los primeros años del siglo XX, pero fue con motivo de aquella Exposición cuando se le dio la urbanización que mantiene en la actualidad. Hoy en día, este lugar es un importante nudo de comunicaciones para el transporte público barcelonés, por ello está excelentemente comunicado con el resto de la ciudad.

La monumentalidad de la Plaça d’Espanya

Este amplio espacio se concibió como antesala a algunos de los atractivos de Monjuïc como el actual Museu Nacional d’Arte de Catalunya o el cercano Poble Espanyol. Además de por sus dimensiones, la plaza llama poderosamente la atención por la fuente que ocupa su centro. Una fuente que se construyó siguiendo el proyecto de Josep Maria Jujol, uno de los discípulos más destacados de Antoni Gaudí. Y en su elaboración participaron algunos de los escultores más prestigiosos del momento. En la actualidad, la fuente es un escenario ideal para espectáculos audiovisuales, en los que lógicamente el agua tiene un enorme protagonismo. Unos espectáculos que comparte con la Font Magica situada a escasa distancia.

La monumentalidad de todo este conjunto se ve prolongada por el Paseo de María Cristina, que es una elegante avenida que conduce hasta las escaleras que conducen a la parte alta de Montjuïc.

En torno a la Plaça d’Espanya

En las proximidades de la Plaza de España hay otros dos elementos de gran interés. Uno de ellos es la Plaza de Toros de las Arenas, que es la segunda de Barcelona. En la actualidad este coso taurino ya no es el escenario de corridas de toros. En cambio, el edificio original diseñado por August Font i Carreras, inspirándose en la arquitectura árabe y andalusí, está adaptado para acoger en su interior un centro comercial.

Y el segundo de los elementos próximos a la Plaza de España es la Fira de Mostres o Feria de Muestras, cuya entrada tiene dos emblemáticas torres de ladrillo que alcanzan casi los 50 metros de altura. Estas esbeltas torres marcan el acceso a los diferentes pabellones  de la Feria, donde se conjuga la arquitectura histórica con la contemporánea.

Pla de Palau

Pla de Palau

La Pla de Palau en el viejo barrio de la Barceloneta es toda una sorpresa de los viajeros, ya que se trata de uno de los rincones con más carga histórica que se pueden visitar en la Ciudad Condal. Su aspecto ha cambiado mucho con el paso de los siglos, porque antiguamente era el lugar de entrada a la ciudad desde su puerto marítimo, y por ello era su principal plaza donde estuvo primero el Palacio del Virrey y más tarde el Palacio Real que se incendió en 1875. No obstante aunque esos edificios y otros como la Lonja del Mar, la Aduana, la Armería o el Portal del Mar de aires neoclásicos se hayan perdido o modificado, hoy la Pla de Palau sigue poseyendo un carácter monumental indudable.

La Fuente del Genio Catalán

Posiblemente el elemento más emblemático de la plaza es la Fuente del Genio Catalán, alzada aquí en el año 1856, en homenaje al marqués de Campo Sagrado quién facilitó la llegada de agua hasta este lugar. La fuente como indica su nombre es un canto a Catalunya, ya que en ella se ven cuatro figuras alegóricas de sus cuatro provincias, que estarían bañadas por cuatro surtidores que representan a los ríos Ebro, Segre, Ter y Llobregat. Y en cuanto al “genio catalán”, está representado en el centro por el joven desnudo con alas, que en su mano derecha lleva una estrella que simboliza el progreso, y en su izquierda una palma que sería la victoria.

La Llotja de Mar

En esta plaza estuvo la antigua Lonja del Mar y hoy se mantiene, si bien en un edifico neoclásico construido a finales del siglo XVIII, que integró en sus formas la sala de contrataciones gótica de sus orígenes. El valor del inmueble es indudable, de hecho es Bien de Interés Cultural. Pero no solo es un recuerdo del pasado, y hoy en día la Llotja de Mar es la sede de la Cámara de Comercio de Barcelona y también el lugar donde la Real Academia de Bellas Artes acumula un elevado número de obras de arte.

Más edificios históricos en Pla de Palau

No acaban aquí los reclamos de la plaza. El lugar que antiguamente fue la aduana, se transformó en la actual Delegación del Gobierno. También aquí se haya la Escuela Náutica de Barcelona. Si bien no solo hay edificios institucionales, también hay que mencionar las Casas de Xifré y la Casa Collasso. Ambas del mismo estilo historicista que predomina en todo este conjunto.

La Pedrera

Passeig de Gràcia y La Pedrera

Si se visita Barcelona, pasear por el Passeig de Gràcia se convierte en una obligación. Eso sí, una obligación de lo más placentera, ya que esta vía es una de las más elegantes de la ciudad y sus atractivos se suceden a cada paso, desde monumentales construcciones del Modernismo hasta galerías de arte, pasando por las tiendas de las marcas más glamurosas y elegantes cafés cargados de historia.

Los orígenes del Paseo de Gracia

Es difícil de imaginar, pero el elegante Paseo de Gracia en origen, allá por el siglo XIX, no era más que un camino que unía la ciudad vieja de Barcelona con el vecino pueblo de Gracia, obviamente hoy englobado en la metrópoli. Pero la ciudad fue creciendo y fue entonces cuando el Passeig de Grácia comenzó a convertirse en una de sus vías más esplendorosas, donde se construyeron sus casonas los burgueses más acaudalados, los cuales llamaron a los arquitectos del Modernismo para que les construyeran unas viviendas únicas.

Fruto de aquellos momentos históricos surgieron construcciones como las de la famosa Manzana de la Discordia, con tres grandes joyas de la arquitectura modernista, como son la Casa Amatller, la Casa Lleó Morera, o la Casa Batlló, ésta última diseñada por Antoni Gaudí. Pero salir del Passeig de Gràcia, aún se puede visitar otra obra de este prestigioso arquitecto: la Pedrera.

La Pedrera o Casa Milá

Por estos dos nombres se conoce esta construcción que fue el último edificio de Gaudí levantado en el Eixample, entre 1905 y 1912. Una casa que iba a servir como residencia de la familia Milá y como viviendas de alquiler. El resultado fue una de las grandes creaciones del genial arquitecto, en la que cada una de sus seis plantas es diferente, pero siempre con una constante evocación de la naturaleza. Hoy es una de las grandes atracciones de Barcelona, y su interior es visitable, ya que aquí en su interior se expone el Espai Gaudí con exposiciones temporales y permanentes sobre este constructor único.

Más atractivos del Passeig de Gràcia

Además de las grandes obras del Modernismo, el recorrido por el Paseo de Gracia ofrece otros atractivos, como contemplar hoteles históricos como el Hotel Majestic o el Comtes de Barcelona. E incluso se puede ver una obra de arte contemporáneo, como es el Monumento al Libro de Joan Brossa, en la confluencia con la Gran Vía. Y por supuesto, los amantes del lujo aquí encontrarán las tiendas de Armani, Tiffany y otras, o se empaparán con los aromas del Museo del Perfume en la Perfumería Regia.

Parc de la Ciutadella

Parc de la Ciutadella

El Parc de la Ciutadella, en la zona de la Ribera, es decir integrada en la Ciutat Vella, es uno de los principales pulmones verdes de toda el área histórica de la capital catalana. Por ello es un lugar ideal para aislarse durante un rato del bullicio urbano, sentarse a descansar a orillas de sus estanques, dar un agradable paseo entre su frondosa vegetación o dirigirse por él hacia el zoo e incluso el Parlament de Catalunya.

Historia del Parc de la Ciutadella

Este espacio barcelonés hoy tiene una apacible presencia, pero no siempre fue así.  En el siglo XVIII, tras la Guerra de Sucesión, el rey Felipe V ordenó que se derribara parte del barrio de la Ribera para construir allí una fortaleza militar desde la que vigilar las posibles rebeliones catalanas. Obviamente, aquella construcción se convirtió en un odiado símbolo borbónico, que además años más tarde también fue usado como prisión. Pero en 1869, se decidió su derribo y entonces el solar se trasformó en el actual Parque de la Ciudadela. No obstante, en el antiguo arsenal de aquella fortaleza hoy en día está instalado en Parlament de Catalunya.

Gaudí en el Parc de la Ciutadella

En un lugar tan carismático de Barcelona no podía faltar la impronta de Gaudí. Se puede ver en la monumental cascada de agua que hay en la entrada al parque por el Passeig de Pujades. En realidad esta cascada se construyó entre 1875 y 1881 por el arquitecto Josep Fonteserè, quién contó con la entusiasta colaboración de un joven llegado de Reus y llamado Antoni Gaudí. El resultado es un conjunto arquitectónico y escultórico de aires clásicos, que no hace prever la genialidad modernista que desarrollaría el arquitecto pocos años después.

El Parc de la Ciutadella en 1888

Aquel año se celebró en Barcelona la primera de Exposiciones Universales que ha acogido la Ciudad Condal, y el Parque de la Ciudadela fue uno de sus escenarios principales. A aquel momento se debe la presencia de varios edificios singulares situados en el lado del Passeig de Picasso. De hecho, el famoso Arco del Triunfo modernista en las inmediaciones del parque también es de aquel acontecimiento histórico. Dentro de la Ciudadela todavía se conserva el fantasioso Castell dels Tres Dragons. Además está el antiguo Museo de Geología, el Hivernacle y el Umbracle, estos dos últimos dedicados a la conservación y exposición de singulares especies botánicas.

Museu d’Història de Catalunya

Museu d’Història de Catalunya

Este museo se ubica en el enorme Palau del Mar, a orillas del Mediterráneo. Concretamente el acceso es por la Plaça de Pau Vila. Esta grandilocuente construcción se levantó entre los últimos años del siglo XIX y los primeros del XX, y se concibió con un uso bien diferente al actual, ya que se pensó como unos gigantescos almacenes para el puerto. No obstante, tras las Olimpiadas de 1992 fueron totalmente reformados para albergar en su interior establecimientos de hostelería, oficinas de la Generalitat y también las salas del Museu d’Historia de Catalunya.

El Museo de Historia de Cataluña

Aunque como indica la denominación del museo la temática tratada es la historia, lo cierto es que la forma de presentarla a los visitantes de lo más novedosa e interactiva. El montaje expositivo propone un viaje por el dilatado pasado de los catalanes, desde los tiempos remotos de la Prehistoria hasta prácticamente nuestros días. Descubriendo así muchas particularidades y curiosidades de este pueblo.

Dos plantas del Palau del Mar repletas de acontecimientos históricos

Todo el recorrido cronológico del museo se despliega en la segunda y tercera planta del edificio. A lo largo de las salas se suceden los dioramas, la exposición de objetos históricos y réplicas exactas, las maquetas y muchos elementos que provocan la interactividad del público. Lo cual lo convierte en una instalación adecuada para casi todas las edades, especialmente para los más jóvenes que de una forma muy amena descubren hechos históricos muy relevantes, y sobre todo modos de vida del pasado.

Por ejemplo, se muestra cómo vivían aquellos romanos que hace dos milenios llegaron a tierras catalanas a orillas del Mediterráneo. O también se descubre las diferencias tradicionales entre las economías de la zona costera y la pirenaica. E incluso uno se puede subir a un caballo armado como si fuera a emprender un duelo del Medievo, o adentrarse en un refugio antiaéreo de la Guerra Civil.

La historia de Cataluña y el presente

Lógicamente el itinerario por la historia de Cataluña llega hasta la actualidad, un momento tan convulso e interesante como otros muchos del pasado. Cada uno saca sus conclusiones al acabar este recorrido, pero casi todos los que contemplan en profundidad este museo desean disfrutar al final de las vistas desde la azotea hacia el puerto deportivo de Barcelona y el Barri Gotic, mientras se toma algo en el café-restaurante del museo.

Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC),

Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC)

La Montaña de Montjuïc es como una ciudad dentro de la metrópoli de Barcelona. Es una visita obligada para quienes quieren descubrir la Ciudad Condal. Allí los atractivos se suceden uno de detrás de otro, pero sobre todos ellos, incluso literalmente, se eleva el Palau Nacional que es la sede del MNAC, posiblemente la colección de arte más prestigiosa de la ciudad.

El Palau Nacional

El propio edificio que alberga el Museo Nacional de Arte de Cataluña es una obra de arte. Se trata del Palau Nacional que, pese a sus aires neobarrocos, se construyó hace menos de un siglo. Concretamente en 1929, cuando se levantó como emblema de la Exposición Internacional que se mismo año protagonizó Barcelona.

La colección del MNAC

Las salas del Palau Nacional cobijan un jugoso recorrido por la historia del arte catalán y español. Comenzando por las obras que se remontan a la Edad Media. De hecho, algunas de sus joyas trasladan la visitante hasta los tiempos del Románico a través de las pinturas murales de iglesias que aquí aparecen reconstruidas con un aspecto similar al original.

El criterio cronológico de la exposición traslada a los visitantes hasta las salas con retablos, tablas y tallas góticas, para luego contemplar otras obras posteriores del Renacimiento o el Barroco. Así hasta llegar prácticamente a la actualidad, pasando por el periodo de finales del siglo XIX y comienzos del XX, momento en el que Barcelona y Cataluña vivió uno de sus periodos más fecundos artísticamente hablando, con la irrupción del arte modernista.

Otras colecciones visitables en el Museo

A los fondos propios del MNAC se suma la exposición de dos colecciones privadas de enorme interés. Una de ellas es el Legado Cambó y otra procede de los fondos de la colección Thyssen-Bornemisza.

Y por si fuera poco, todavía se puede hacer el recorrido por otras salas que muestran las secciones de fotografía y numismática, con monedas que van desde los tiempos de los romanos hasta la Guerra Civil.

Fin de la visita al Museo Nacional de Arte de Cataluña

El recorrido por la exposición puede durar cuanto el visitante quiera. Uno se puede detener ante infinidad de obras o simplemente pasear entre arte. De una forma u otra, tras la visita al MNAC, cuerpo y mente merecen un reposo. Para ello lo mejor es ir al restaurante del museo, tomar algo y contemplar las magníficas vistas que posee hacia los barrios que rodean la emblemática Montaña de Montjuïc.