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Venice

GUÍA DE VENECIA

Sobran las presentaciones. Todos sabemos lo que encontremos en Venecia. Un lugar que os encantará o que odiaréis. Estamos gente para todo. Os puede fascinar porque evidentemente es uno de los lugares más hermosos del mundo, con sus palacios, sus plazas, sus puentes, sus canales, etc, todo lo que hemos visto mil veces en películas de amor.

Recorriendo Venecia

Pasear y navegar por Venecia

Tarde o temprano verás los monumentos y rincones más carismáticos, pero más allá de contemplarlos, uno de los grandes placeres en Venecia es recorrerla. Caminando y navegando. En cuanto a los paseos, lo mejor es que te olvides de planos y simplemente te pierdas por sus callejones. Cruzando un puente tras otro, a algún sitio llegarás. Es la mejor forma de sumergirse por la ciudad, y con suerte por alguno de ellos casi te sentirás especial, sin seguir a un grupo de turistas.

Y en cuanto a navegar. Si llevas idea de gastar dinero y eres un romántico empedernido, ya sabes a subir en góndola. Aunque hay maneras más económicas de recorrer el Gran Canal. Se trata de subir en el vaporetto, el transporte público veneciano por excelencia, una especie de autobús acuático que une los principales puntos de la ciudad. Y también hay otras formas de navegar más exclusivas, como alquilar alguna motora o desplazarte en taxis que son lanchas. Opciones hay para todos los gustos y bolsillos.

La Plaza de San Marcos

Después de atravesar la ciudad ya estás preparado para llegar a su lugar más emblemático: la Plaza de San Marcos. Una enorme plaza cerrada por un lado por la Basílica y alrededor los soportales donde abren algunos de los cafés más caros del planeta. Cuando llegues creerás que ya has estado. Un sitio colosal y a la vez familiar. Un buen lugar para sentarse y relajarse, eso sí, si no viajas de octubre a enero cuando se suele inundar con las mareas altas.

Y detrás de la plaza se encuentra el monumento más grandioso de la ciudad: el Palacio del Dux. Una elegante construcción que fue la residencia del Dux, el gobernante de Venecia y de una gran parte del  mundo. Porque esta ciudad fue rica como pocas, y ella sola poseía colonias y negocios por las costas de todo el planeta.

La Salute

Fruto de ese poderío comercial es el esplendor de las construcciones que verás, las más hermosas a orillas del Gran Canal, como los palacios que le sirven de fachada. E incluso atravesándolo, como el famoso Puente Rialto. Pero si hay una construcción atractiva e identificable desde muchos puntos de la ciudad, esa es la iglesia barroca de Santa María della Salute, con una gran cúpula que supone un gran contraste en el particular skyline veneciano.

Zurich

GUÍA DE ZURICH

Si vas Zurich, por motivos de turismo. Si el motivo de tu viaje es otro, te sobran las líneas que vienen a continuación. Te basta con elegir alguno de los muchos bancos que encontrarás en el centro de esta ciudad del norte de Suiza, apuntarte la dirección, y decírsela al taxista en el propio aeropuerto, que gustoso te llevará hasta la puerta de entidad bancaria. Bueno, si vas a hacer turismo, la recomendación es tomárselo con mucha calma. Aplicar un espíritu mediterráneo a esta ciudad tan europea.

De turismo a Zurich

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La gastronomía suiza

Con esa tranquilidad, empieza por probar la cocina típica. En el cuidado centro histórico de Zurich vas a encontrar muchos restaurantes y tabernas, casi todo ellos de un aspecto muy atractivo a la vista. Y si te gusta la comida contundente, también serán muy agradables al paladar. Para pedir tu comida no te harán falta muchos intérpretes ya que son habituales las cartas en alemán, francés e inglés, incluso en italiano.

Casi todos los platos que verás son variaciones de cuatro ingredientes: patatas, queso, carne y salchichas, o sea carne. Una elección sorprendente es el rösti, una tortilla de patatas sin huevo. Pero si quieres algo delicado, lo tuyo es o un plato de geschnetzelten kalbfleisch, estofado de carne con setas o el zürigschnätzlets, es decir, carne con crema. O bien, puedes optar por lo más tópico que es una fondue de queso. Aunque para tópico el postre, algo con chocolate, sin dudarlo.

Las cataratas del rin

Proponte bajar esa tripa tan llena, y busca el modo de salir del centro de Zurich. Ya volverás. Escápate hasta las cataratas del Rin, en las inmediaciones de la ciudad de Schaffhausen. Un espectáculo natural increíble por la cantidad de agua que acarrea y que contrasta enormemente con el ordenado urbanismo y el modo de vida suizo.

El centro de zurich

De vuelta en la ciudad, dedícate a pasearla. A caminar por sus pintorescas calles, muchas de ellas peatonales. Y de vez en cuando busca algún hueco entre las casas para atisbar el paisaje circundante de montañas que envuelven a la población. Con esos paseos, tarde o temprano desembocarás en el lago de Zurich, que le da frescura y un aire de leyenda a la ciudad tan moderna.

Munsterhof

También paseando por el núcleo histórico, casi sin querer llegaréis a la plaza de Munsterhof. Allí se eleva la iglesia de Fraumunster, un templo que os atraerá por la espigada aguja azul que corona su campanario. Pero hay más sorpresas en esta iglesia originada en el siglo IX. También veréis unas vanguardistas vidrieras que diseñó Marc Chagall en 1970.

Esta combinación entre un largo pasado y la modernidad es una de las sensaciones que más apreciaréis durante vuestra visita a Zurich. Por ejemplo, si acudís al Centro Le Corbusier en el Parque de Zurichhorn.

De noche por zurich

Y también esa extraña mezcla entre historia y modernidad la hallaréis en uno de los lugares más habituales para ir a cenar y beber una copa. La zona de Niederhorf, donde el conjunto arquitectónico del siglo XIV es la peculiar ambientación para los numerosos pubs y restaurantes que abren sus puertas en estas calles empedradas.

Roma

GUÍA DE ROMA

Todas las grandes ciudades han sido el escenario elegido por grandes películas. Y en el caso de la capital italiana, la nómina es extensa, pero una destaca sobre el resto. Porque todos hemos disfrutado de Roma pilotando una vespa como si fueramos Gregory Peck con Audrey Hepburn. Si te atreves con el caótico tráfico romano puedes alquilarte un motorino y emularlos, o si no camina. Será mucho menos estresante y pasear es la mejor opción para disfrutar de unas vacaciones en Roma.

VACACIONES EN ROMA

PLAZAS DE PELÍCULA

En esa peli y en otras muchas has visto una y otra vez lugares como Piazza Navona o la Plaza de Spagna. Aunque te las imagines, en cuanto llegues a ellas alucinarás. En la Navona sentirás el arte barroco en estado puro. De día o de noche esta plaza es de lo más animado de la ciudad y su arquitectura teatral hace que rápidamente te integres en el lugar. Y en cuanto a la Plaza de España, la vas a querer fotografiar desde abajo y desde arriba, aunque no te será fácil subir su escalinata, siempre con los turistas sentados en los escalones disfrutando del panorama urbano que se contempla. Tú también te sentarás.

Las plazas de San Giovanni y del Popolo

La de San Giovanni es menos famosa, pero es muy importante para conocer la historia arquitectónica de Roma, ya que aquí se encuentra la Basílica de San Juan de Letrán, uno de los templos que originó la arquitectura cristiana tal y como la conocemos en la actualidad. Bien distinta es la Piazza del Popolo, originada durante el Barroco, con dos iglesias al fondo y un obelisco en el centro que resumen gran parte de la historia de la ciudad.

LAS FONTANAS

Por todo el casco histórico, las plazas poseen al menos una fuente. Es algo que también sabemos por el cine. Y desde luego si solo tuvieras que nombrar una, está claro cual vas a decir. La Fontana de Trevi. Ni se te ocurra imitar a Anita Ekberg y Marcello Mastroainni en la Dolce Vita de Fellini. La multa que te puede caer arruinará tus vacaciones y alguno de los meses siguientes. Confórmate con sentarte a sus orillas y tirar alguna moneda si eres supersticioso, porque esa es la garantía para volver a Roma.

Otra fontana hermosa es de la Piazza de Santa Maria de Trastevere. Un lugar habitual para citarse entre los romanos. Por eso es un sitio muy animado por la noche. Y es que este barrio del Trastevere es de lo más interesante de la noche romana. Allí abundan los cafés y los restaurantes que con el buen tiempo sacan sus mesas al empedrado de las calles. No lo dudes, si viajas en pareja tienes que acercarte una noche a cenar por aquí. Aunque si no buscas mucho y entras sin mirar los precios puede que te lleves una desagradable sorpresa a la hora de pagar. Y aunque estés en plan velada romántica, tampoco hay que tirar el dinero e irse con mal sabor de boca. Busca un poco primero el local donde sentarse, luego lo agradecerás.

LA ROMA DE LOS EMPERADORES Y LOS PAPAS

Roma es una de las grandes ciudades del mundo. Es más, a lo largo de su dilatada historia ha hubo épocas en las que fue la capital del mundo. Si sumamos su extensión y su ingente patrimonio, el resultado es una urbe donde tus vacaciones pueden durar todo lo que tú quieras. Siempre habrá cosas qué ver y qué hacer. Por eso, te lo has de tomar con calma. Una opción es situarte ante el plano urbano y diseñarte visitas temáticas. Por ejemplo, seguir las huellas de los emperadores de la Roma Imperial, o buscar la solemnidad de la Roma Papal.

LA ANTIGUA ROMA

Siguiendo un orden cronológico y para comprender mejor esta, por momentos caótica ciudad, lo mejor es recorrer los lugares donde la esplendorosa civilización romana ha dejado sus huellas. Un buen punto para comenzar son las ruinas del inmenso Foro. Un lugar donde desde el siglo XVIII no para de haber excavaciones arqueológicas, por lo que su aspecto puede cambiar de una visita a otra y sorprendentemente los vestigios de hace milenios renuevan contantemente el corazón de la Roma Imperial.

El Coliseo y el Panteón

Roma posee dos de los edificios más monumentales e influyentes de la historia de la arquitectura. Y ambos con siglos y siglos de historia. El primero es el Coliseo, conocido por todos, por la tele, por las películas, por la literatura y por ser el modelo para muchas plazas de toros o recintos deportivos. Te impresionará en su desnudez. Eso sí, es un lugar de afluencia masiva de turistas, por lo que a los inconvenientes de las colas y el precio para entrar, se suma la presencia de muchos amigos de los ajeno. Atentos.

El otro gran monumento de época romana es el Panteón de Agripa. Al entrar verás una enorme cúpula que en su momento fue la mayor del mundo, y cuya estructura sirvió de modelo para todas las grandes cúpulas del mundo.

Roma, paraíso para los arqueólogos

En Roma, cualquier obra que se emprende tropieza con los restos del subsuelo. De ahí han salido muchas esculturas antiguas que luego pasan a engrosar las colecciones de los museos. Uno de ellos son los Museos Capitolinos, allí descubrirás desde la emblemática escultura de Rómulo y Remo con la loba hasta bellas Venus o la estatua ecuestre de Marco Aurelio.

LA ROMA DE LOS PAPAS

El segundo momento de máximo esplendor de la ciudad es durante el Renacimiento y el Barroco cuando los Papas tenían un poder inmenso sobre la vida civil. La expresión de aquel poderío la descubres en el Vaticano, un país dentro de la ciudad, para el que no tienes que pasar ninguna frontera, solo el río Tiber.

San Pedro del Vaticano

No hay que ser un amante del arte ni un ferviente creyente para entrar a la Basílica y sentirse diminuto. Todo es grandioso, su enorme cúpula, las innumerables esculturas que adornan las tumbas, las columnas y pilares que sostienen el edificio. Te vas a sobrecoger, seguro. Pero tras eso, reflexiona un rato sobre el poder y riqueza de la iglesia, y saca tus conclusiones.

Después haz cola para sacar la entrada a los Museos Vaticanos. No son baratos, pero merece la pena contemplar una de las mejores colecciones de arte del mundo. Casi todo sublime, y por encima de todo ello las estancias pintadas por Rafael y sobre todo, la Capilla Sixtina. Sobran las explicaciones, hay que sentirla.

Lisboa

GUÍA DE LISBOA

Posiblemente si pasas unos días de vacaciones a Lisboa tengas en el centro tu hotel o la pensao (pensiones para los que viajan con menos lujos). Si deseas escaparte unas horas del centro más bullicioso y dejar de subir y bajar las cuestas que unen los distintos barrios, acércate hasta el barrio de Belém. Para ello, toma el tranvía 15 en la Praça de Figueira. Es uno de los tranvías modernos, no de los antiguos y encantadores a los que les habrás hecho ya mil fotografías. Este tranvía recorrerá unos cuantos kilómetros, siempre a orillas del Tajo hasta llegar a Belém, de lo más cuidado que puedes visitar en Lisboa.

El barrio de Belém en Lisboa

La torre de Belém

Uno de los emblemas del barrio, de la ciudad y de Portugal es la Torre de Belém. Una construcción que ahora puedes visitar sin mojarte con el agua del río, pero que originalmente se construyó en el propio cauce del Tajo, para desde ahí servir como atalaya de vigilancia de la costa. Para ti será un mirador ideal para descubrir el inmenso Puente 25 de Abril que une ambas orillas del estuario del río y que tiene a gala llevar la fecha en la que se alzó la romántica Revolución de los Claveles.

El monumento a los descubridores

Si sigues paseando por el río pronto llegarás hasta este monumento. En él se evocan los momentos de máximo esplendor de la historia lusa. Muchas guías se dedican a identificar cada uno de los 21 personajes históricos que están labrados en la piedra. Una piedra que tiene forma de proa de un barco aludiendo al imperio marítimo que tuvo el país y cuyas expediciones partían más menos desde el mismo emplazamiento donde nos encontramos.

CENTRO CULTURAL DE BELÉM

Girando a nuestras espaldas y atravesando la avenida por la que hemos llegado en el tranvía, tenemos la opción de pasar un rato de relax en los Jardines históricos de la Praça do Imperio. Mucho ojo. Tanto aquí, como en el propio tranvía hay que estar muy atento a los abundantes carteristas. Otra opción es acercaros hasta el Centro Cultural de Belém una instalación moderna en la que tal vez se muestre una exposición de tu interés coincidiendo con las fechas de tu viaje.

El Monasterio de los Jerónimos

Todo lo descrito anteriormente ya da por bien empleada la visita a Belém, pero todavía os queda por ver lo más impresionante de todo: el Monasterio de los Jerónimos. Una obra del siglo XVI que promovió el rey Manuel I, él mismo que impulsó los descubrimientos portugueses.  En este monasterio, sobre todo en su claustro, podrás ver un estilo artístico que lleva su nombre, el estilo manuelino, y que está caracterizado por sus ornamentos, siempre vinculados al mar como son los relieves en forma de sogas, anclas, esferas armilares y la omnipresente letra M, como anagrama del monarca.

Para acabar, un dulce

Después de pasear por el arte y la historia te queda una última parada, en una vieja pastelería donde cada día hacen miles de pasteis de belem. Un dulce a base de bollo, crema y canela con algún otro ingrediente secreto y por supuesto en porcentajes que solo saben los maestros pasteleros del lugar. Los lamineros devoraréis varios, y seguro que queréis comprar una caja para llevaros en casa. Podéis hacerlo allí mismo, pero no os van saber igual fuera de los salones decimonónicos de esta pastelería.

Lisboa y sus colinas

Si viajas a la capital de Portugal hay algo que no te puedes olvidar en casa: un calzado cómodo. Lisboa se asienta entre siete colinas, como tantas otras grandes ciudades europeas. Y por eso para ir de un barrio a otro vas a tener que subir y bajar de forma constante. Está claro que también dispones de transporte público para desplazarte, especialmente recomendable es hacerse varios viajes en los achacosos tranvías de madera que recorren el centro. Pero aún así, las caminatas son obligadas para saborear la atmósfera lisboeta más típica, ese ambiente entre decadente y melancólico que lo envuelve todo a ritmo de fado.

La Baixa

Este es el centro propiamente dicho de Lisboa, la zona baja entre colinas que comunica la ciudad con el Tajo. Allí están las monumentales plazas del Comercio y la del Rossio, donde también encontrarás una decoradísima estación de ferrocarril para desplazarte. Este barrio es el más elegante de la ciudad y el más distinto. Una retícula ordenada de calles frente al caos laberíntico de su entorno. Y con calles que se llaman Rua del Oro y de la Plata, paralelas a la Rua Augusta. Es decir, lo más señorial de la capital, donde abundan las grandilocuentes estatuas de gobernantes y las construcciones elegantes, bien distinto a lo que encontrarás en los barrios históricos más próximos.

El Chiado

Precisamente en la Baixa encontrarás el Elevador de Santa Justa. Una obra de ingeniería que inspirada por Gustave Eiffel, o eso dicen, aunque no está comprobada su autoría. Este espectacular ascensor urbano de los primeros años del siglo XX te llevará hasta el barrio del Chiado, hasta la plaza del Carmo, donde se contemplan algunos de los restos arqueológicos más interesantes de la ciudad. Hablar del Chiado sin citar a Fernando Pessoa es imposible. Todo aquí huele a su literatura, y toda su literatura huele al Chiado.

La Alfama

Esta colina se encuentra al otro lado de la Baixa. Por ella hay que caminar, hasta perderse, eso sí siempre ascendiendo. De esa manera aunque tengas mala orientación siempre llegarás hasta la cumbre donde hallarás dos de los monumentos históricos más antiguos de la ciudad. El Castelo de San Jorge y la Catedral, conocida como la Sé, y que aunque es una iglesia, se parece más a una fortaleza medieval.

Hay otras muchas iglesias en la Alfama, pero sobre todo hay dos miradores espectaculares sobre la ciudad, el de Santa Lucía y el de la Portas do Sol. Desde ambos dispones de una amplísima panorámica de los tejados de la ciudad y del estuario del Tajo. Solo por esas vistas ya merece la pena subir hasta aquí. Y para bajar, ahora sí, busca una parada de tranvía y desciende sentado en sus incómodos pero pintorescos asientos de madera.

Ajuda

Busca una combinación de tranvía que te lleve hasta el barrio de Ajuda, ligeramente apartado del centro. No obstante, el recorrido hasta allí te mostrará gran parte de la historia de la ciudad, y además llegarás al Palacio Nacional de Ajuda, antigua residencia real de la monarquía lusa, y ahora uno de sus mayores atractivos monumentales, tanto por su ostentosa arquitectura y el mucho arte que salvaguarda en sus estancias, como por el inspirador jardín botánico que hay en su zona externa. Una delicia y un contraste brutal con las calles que has recorrido para llegar hasta aquí.

edinburgh

GUÍA DE EDIMBURGO

Si te encantaría conocer Escocia y tienes ideas preconcebidas sobre esas tierras, lo tuyo es prepararte un viaje a Edimburgo. Allí todos esos tópicos se confirmarán. Suponías que iba a llover, lo hará. No te olvides jamás el chubasquero. Pensabas que a los escoceses les gusta el whisky. No. Lo aman. Entra a cualquier pub y lo comprobarás. Y después visita, gratis por cierto, el Scotch Whisky Experience y descubrirás que lo veneran como si fuera una religión. Habías oído hablar de que Escocia es tierra de leyendas y fantasmas. Apúntate a las visitas guiadas nocturnas por cementerios, criptas y callejones de la ciudad y tal vez al volver al hotel te sea difícil conciliar el sueño, y te verás obligado a bajar al pub a tomar uno de esos whisky o dos. Sabías que Escocia tiene una larga historia y una identidad propia. Pues aquí van algunos de los monumentos que la materializan.

EDIMBURGO, IMAGEN DE ESCOCIA

LA ROYAL MILE

Ese es el nombre de la calle más importante de Edimburgo y que comunica dos de sus monumentos más emblemáticos el Castillo en un extremo sobre la Castle Hill, y tras más de 1800 metros de calle el Palacio de Holyrood en el otro. En este palacio se aloja la monarquía británica cada vez que se acerca por estos dominios. Pero aunque no seas un aristócrata lo puedes visitar y recorrer sus suntuosos salones decorados, entre los que destaca la amplísima Great Gallery y las habitaciones de la torre que ocupó María Estuardo.

Y entre el castillo y el palacio, encontrarás más o menos a medio camino de la Royal Mile, la Catedral de Saint Giles, la cual curiosamente no tiene el rango de catedral. Lo cual no le resta ningún encanto, ya que es muy curioso visitar su interior y comprobar que el templo se ha ido construyendo a retazos a lo largo de siglos de historia, algo que se ve en que cada tramo de la iglesia es diferente.

VISTAS DE EDIMBURGO

Desde el castillo ya tienes unas impresionantes vistas de la ciudad, pero quizás sean más sugerentes las que fotografiarás desde la cúspide del monumento a Sir Walter Scott. Sí, el autor de Ivanhoe. Este personaje junto otros 63 está representado en la aguja que da forma al monumento. Y puedes subir a él para disponer de una bella estampa de todo el casco antiguo de Edimburgo. También hay que decir que sus casi 300 escalones acaban por cansar y que no son recomendables para las personas que sufren de claustrofobia.

UN PASEO POR EDIMBURGO

Lo mejor en la ciudad es deambular por ella, descubriendo así sus callejones empedrados como el de Mary King’s Close. O viendo casonas de cuento como Gladstones’ Land o la Georgian House, ya en la ciudad nueva. Y como contraste, también hay que acudir a la Outlook Tower. Cinco plantas en las que se suceden los hologramas, las imágenes en 3D, ilusiones ópticas, reflejos en espejos cóncavos y convexos, etc. En definitiva, la llamada Cámara Oscura de Edimburgo te alucinará, y si viajas con niños, es imprescindible que los lleves a conocer esta ingeniosa presentación de Edimburgo.

Dubai

GUÍA DE DUBÁI

¿Dónde está Dubái? En los Emiratos Árabes, a unos 200 kilómetros de la capital, Abu Dhabi. Posiblemente no sabréis ubicarlo en un mapa, más allá de saber que es una ciudad del Golfo Pérsico. Es decir, de uno de los territorios donde la extracción de petróleo ha hecho que tierras desérticas y gentes ganaderas y pescadoras de pronto estén entre las mayores fortunas del mundo. Y que están tan orgullosas de su poderío económico que desean que todo el mundo, con dinero, vaya a conocer su país.

DUBÁI O EL EMIRATO DE LA OSTENTACIÓN

EL DUBÁI EMERGENTE

¿Por qué tendrías que visitar Dubái? ¿Y por qué no? Se trata de un lugar en el que los petrodólares han obrado el milagro de convertir un pedazo de desierto en una de las grandes atracciones turísticas del mundo. O eso pretenden sus dirigentes, que ya han conseguido que tan solo el 20 % de la riqueza se base en el petróleo, el resto es todo fruto del comercio y el turismo.

En unas décadas, la antigua ciudad de pescadores y recolectores de perlas, se ha transformado en una urbe del siglo XXI, con atracciones tan descomunales como el edificio de Burj Khalifa que se eleva hasta los 828 metros de altura. Su cúspide posee un mirador para otear desde los cielos todo el desarrollo urbano de Dubái y esta es una de las sensaciones más impactantes de tu visita a la ciudad. Comprobar como de pronto las arenas del desierto circundante se transforman en carreteras, complejos residenciales y rascacielos de apariencia futurista.

El Palmera Jameirah

Una de las actividades más habituales de la ostentosa oferta turística de Dubái es dar una vuelta en helicóptero. Es el mejor modo de observar la Palmera Jameirah, un gigantesco complejo turístico formado por islas artificiales que se unen formando la figura de la típica planta de los oasis. Un canto a sus orígenes, pero sobre todo a lo excesivo. Una colosal ostentación como pocas se pueden ver en el mundo. Al igual que ocurre con otra de las imágenes emblemáticas de Dubái, el hotel de siete estrellas Burj Al Arab, único por su categoría y en el que solo te vas a alojar si eres un verdadero potentado.

TURISMO DE LUJO

En realidad, lo cierto es que sólo vas a viajar hasta aquí si te sobra el dinero. Aquí todo es lujo, esnobismo y compras. Sobre todo compras. Te puedes acercar al zoco más antiguo de la ciudad, el zoco de las especias. Pero es más habitual que los turistas paseen por el zoco del oro. Con ese nombre está dicho todo. O quizás optes por ir a los faraónicos centros comerciales de Dubái, entre los que está el Dubái Mall, el más grande del mundo. Son el gran reclamo de la ciudad, de hecho existen tours guiados en muchos idiomas para ir de compras.

En definitiva, Dubái solo es apto para bolsillos desahogados. Si es tu caso, merece la pena descubrir esta ciudad de contrastes. Puede ser el destino de tus vacaciones o una escala de días durante un viaje a Asia. No olvides que una de las compañías aéreas más glamurosas tiene aquí su origen y su sede: Emirates Airlines, cuyos aviones son embajadores por todo el mundo del lujo pérsico.

Praga

GUÍA DE PRAGA

Si decides hacer una escapada a Praga, lo primero que debes saber es que la encontrarás atestada de turistas. Pero ¿por qué tanta gente quiere conocer la capital de Chequia? Fácil. Es una de las ciudades del mundo más bellas que puedas visitar. Toda ella es una delicada casa de muñecas. Si a eso le sumas que hasta hace pocas décadas, siendo la capital de Checoslovaquia, era un tesoro casi inaccesible tras el Telón de Acero, pues es normal que los viajeros occidentales quieran descubrirla. Además, el diferente nivel de vida, hacía que fuera un destino de bajo coste. No te engañes. Ahora no. Los checos cobran sueldos checos, pero los turistas pagan precios de turista.

PRAGA, UNA CIUDAD DE CUENTO

LA CIUDAD VIEJA O STARE MESTO

Más allá de la acumulación de turistas y los precios, a veces abusivos, lo cierto es que Praga es Hermosa, con mayúscula. Especialmente su zona más antigua, la Stare Mesto. Por cierto, estas palabras y otras que encontrarás en la abundante señalización que impide que te pierdas por su intrincado plano callejero, llevan unas tildes extrañas para nosotros. Unos acentos que indican peculiares pronunciaciones de las vocales que hacen del idioma una barrera (lee al checo más conocido en la actualidad, Milan Kundera, lo describe a la perfección en alguno de sus libros). No obstante, tan habituados como están a los visitantes, con un poquito de inglés o alemán, e incluso en español no tendrás ningún problema para hacerte entender.

Plaza de la Ciudad Vieja

Este es el lugar donde acudirás en primer lugar durante tu visita a Praga. Impresionante. Con su iglesia de Nuestra Señora de Tyn dominada por dos torres con aires de leyenda. Con la fachada barroca del Palacio Golz-Kinsky. El repertorio de casas señoriales. La elegante iglesia de San Nicolás. Y por supuesto, el Ayuntamiento con su reloj astronómico que te hará plantarte de pie en el centro de la plaza, esperando que llegue la hora en punto y todas sus figuras se pongan en movimiento.

El Puente Carlos y el Castillo de Praga

Si esta plaza es el gran reclamo turístico de Praga, no lo es menos el Puente Carlos y sus colosales esculturas de santos. Son más de 500 metros de puente sobre el río Moldava que unen la Stare Mesto con el barrio de Mala Strana, otra de las zonas monumentales que debes visitar. Un paseo peatonal que es toda una experiencia al atardecer con la panorámica de toda la ciudad ante nosotros.

Desde el Puente verás en lo alto el Castillo de Praga. Una zona monumental que deberás visitar de buena mañana. Y dentro de esta fortaleza palaciega te encontrarás con la arquitectura gótica de la Catedral de San Vito, un enorme cofre de piedra que atesora gran parte de la historia del arte de Centroeuropa.

PRAGA INABORDABLE

Tu estancia en Praga durará todos los días que quieras y te permita tu bolsillo. Si te gusta la historia y el arte tienes innumerables lugares que visitar. El Barrio Judío con su cementerio y la Sinagoga Staronova, la Plaza Wenceslao, el Teatro Nacional, el Palacio Troja, el Monasterio Strahov y mucho más. Pero si te gusta la literatura, y más concretamente Kafka (hemos nombrado a Kundera, así que parece obligado citarlo) tienes que visitar su Casa Museo. Eso sí, hazlo si realmente te gusta este autor y su peculiar mundo. Si no, tal vez te pueda parecer tan agobiante como las páginas de sus libros.

amsterdam

GUÌA DE AMSTERDAM

La capital de Holanda es una ciudad ideal para hacerse una escapada con la llegada del buen tiempo. No es que no te la recomendemos en invierno, pero si vas por allí en esas fechas tienes que saber que sí o sí va a hacer frío y que vas a disponer de menos horas de luz a lo largo del día. Si bien, por todos es sabido, que Amsterdam también tiene una intensa vida nocturna.

POR LOS CANALES DE AMSTERDAM

NAVEGANDO POR LOS CANALES

Amsterdam es un paraíso para los peatones, y casi más para los ciclistas. De hecho, su casco histórico, aunque tiene tráfico de coches, al ser un entramado de calles bastante estrechas, ofrece recorridos peatonales muy agradables, en los que además te encontrarás con abundante señalización, por lo que se hace difícil perderse. No obstante, si va a ser tu primer contacto con la capital de los Países Bajos, te recomendamos informarte en alguna oficina de turismo, señalizada con VVV, sobre las diferentes compañías que ofrecen recorridos turísticos por los canales de Amsterdam. Unos itinerarios que pasan ante los lugares más emblemáticos de la capital  y que te ofrecen una perspectiva diferente de la ciudad.

Ante las esclusas de los canales

Estos itinerarios cuentan con diferentes paradas a lo largo de la ciudad. Y así sumergidos en las aguas podemos comprender mucho mejor la historia de la urbe, su arquitectura y su peculiar urbanismo. Por ejemplo, será muy interesante cuando el itinerario te lleve por las cercanías del puerto y alguna de las 16 esclusas que regulan los caudales y el incesante tráfico de todo tipo de embarcaciones.

Los canales principales y los menores

Navegando os daréis cuenta de que son tres los principales canales de Amsterdam.  El Herengracht, el Keizersgracht y el Prinsengracht. A sus orillas dispondréis de una bella panorámica de las casonas levantadas en el siglo XVI. Y junto a ellas las típicas casas flotantes, que le dan una de sus aspectos más bohemios hasta esta peculiar ciudad.

Pero si en estos canales, el crucero en el que os habéis embarcado navega plácidamente, cuando gire hacia otros canales de menor anchura, comprobaréis la destreza de los pilotos para adentrarse en mayores estrecheces. Tiene algo de aventura, algo que se incrementa cuando paséis bajo algunos de los puentes más bellos de la ciudad como el Magere Brug en el barrio de Amstel o los siete puentes de Reguliersgracht, donde la ciudad toma un aspecto muy romántico y calmado.

Crucero ante algunos monumentos de Amsterdam

La navegación ofrece la posibilidad de situarse en el plano urbano y al mismo tiempo elegir que veremos una vez que desembarquemos. Por ejemplo, se pasa ante la Estación Central y su potente fachada. O se pasa ante el Boerenmarkt, un activo mercado de frutas y verduras. E igualmente veremos las colas que esperan para entrar a la Casa de Ana Frank.

MUSEOS Y COFFEE SHOPS

Una vez que abandonemos el barco y volvamos a tierra firme, ya tendremos una idea de que queremos ver en Amsterdam. Sus museos, con el Rijksmuseum y el Van Gogh Museum a la cabeza. También simplemente nos puede apetecer pasear entre sus casas de ladrillos de amplios ventanales, siempre sin cortinas. O quizás queramos entrar a un coffee shop, unos locales únicos donde es posible comprar y fumar marihuana. Si entramos, tal vez se nos haga de noche. Entonces, como mera curiosidad, se hace casi imprescindible acercarnos hasta el Barrio Rojo, y ver en vivo y en directo el aspecto más canalla de Amsterdam.

Restaurantes tradicionales en Ámsterdam

La gastronomía de Ámsterdam, al igual que la de Holanda, es bastante tradicional y variada. Existen innumerables restaurantes en Ámsterdam, aunque también puedes optar por los puestos callejeros de comida rápida en los que encontrarás las patat, patatas fritas con muchas salsas por encima, y los Maatjes haring, que son arenques crudos acompañados de pepinillo o cebolla. Si lo que buscas es comer rápido también puedes dirigirte a uno de los múltiples FEBO, máquinas expendedoras que sirven comida rápida durante todo el día.

Como tentempié puedes pedir unas Bitterballen, que son albóndigas muy fritas con mostaza y se toman como si fueran tapas. Muchos restaurantes en Ámsterdam los sirven.

Pero si quieres sentarte y disfrutar tranquilamente de un buen plato de Ámsterdam, te recomendamos primero una sopa de guisantes típica del lugar, la Erwtensoep; posteriormente puedes degustar un hutspot, que es un guiso de ternera con puré de zanahorias y patatas, muy apropiado para afrontar el frío invierno. Si te decantas por el pescado, los mejillones fritos en mantequilla o el salmón ahumado pueden ser una buena opción. Se trata de platos que puedes pedir en restaurantes tradicionales en Ámsterdam.

Y para rematar pasamos a los dulces. Pannekoek (crepe bañado con sirope de remolacha) y Poffertjes (mini-crepes de azúcar y mantequilla) son los dos postres más típicos que merece la pena probar, así que ya sabes, guarda siempre un espacio para el postre.

Si buscas restaurantes en Ámsterdam, las mejores zonas son el barrio rojo, el Barrio de los Museos Van Baelerstraat y en Reguliersdwarstraat.

Restaurantes indonesios en Ámsterdam

En Ámsterdam, como en toda gran ciudad, hay locales de todo tipo para comer, pero son los restaurantes indonesios en Ámsterdam por la que los holandeses sienten verdadera devoción. La cocina indonesia está muy arraigada en Ámsterdam por el legado colonial, tanto es así, que algunos de sus platos más típicos provienen de esta cocina. Si queréis probarla, pedid rijsttafel, plato de arroz con carne, pescado, plátano y salsas; Kroketten, croquetas de pescado, gambas o carne y para finalizar un trozo de delicioso pastel de manzana, llamado appelgebak. En general, son también muy populares los restaurantes asiáticos en Ámsterdam. Si te gusta la comida asiática, puedes comer en Ámsterdam a precios asequibles.

Prueba los quesos holandeses

Una de las especialidades holandesas por excelencia son los quesos. Los quesos holandeses tienen mucha fama, por eso no es de extrañar que en Ámsterdam se consuman muchos. Los quesos producidos aquí se caracterizan por tener aromas y por ser de sabor fuerte. Variedades como el Gouda, el Alkmaar y el Edam no deberían faltar en tu viaje, aunque también se consumen mucho el Geitenkass, el queso azul Boerenkaas y el queso agujereado Maasdammer. Muchos restaurantes

La cerveza holandesa

Después de tanta comida, ¿qué mejor que acompañarla con una buena cerveza? Tanto si eres un apasionado de la cerveza como si no, debes saber que en Ámsterdam la cerveza es una bebida casi de culto. Un dato de ello es que la cerveza Heineken es de allí, y tiene un museo propio (por cierto, si tenéis tiempo visitadlo, muy recomendable). Pero las variedades de cerveza en Ámsterdam van mucho más allá de la Heineken. Dentro de las Pils (cerveza rubia) la marca Grolsch también tiene muchos adeptos. Si prefieres la morena, pásate a la Bokbier, y por último, si quieres cerveza artesana te recomendamos que visites Brouwerij’t Ij, un lugar muy tradicional y pintoresco que seguro te encantará.

No sólo hay cerveza en Ámsterdam, la ginebra también es una delicia para degustar, como por ejemplo la Jenever. En cualquier restaurante en Ámsterdam cuentas con una amplia selección de cervezas entre las que elegir.

Reserva tu hotel en el casco antiguo de Ámsterdam

Si tienes intención de visitar esta emblemática ciudad holandesa, lo ideal es que busques hoteles céntricos en Ámsterdam, ya que así estarás cerca de los lugares de interés turístico.

El lugar más céntrico de Ámsterdam y en el que más sitios hay por visitar es el casco antiguo. Pasear por aquí es una delicia para la vista, ya que la cantidad de edificios con gran valor arquitectónico es increíble.

Podemos empezar nuestro recorrido por la plaza Dam, plaza repleta de edificios dignos de admirar, siendo uno de ellos el Palacio Real y justo a su lado la Nieuwe Kerk (Iglesia Nueva). Justo en el centro de la plaza está el National Monument, monumento a los caídos en la Segunda Guerra Mundial. Esta área es, sin duda, una de las mejores para reservar hotel en Ámsterdam. Muchos de los mejores hoteles en Ámsterdam se encuentran aquí. Si buscas hoteles de cinco estrellas en Ámsterdam, te recomendamos que lo busques en esta zona.

Saliendo de la plaza por la animada calle Damrak llegamos al Museo del Erotismo. Por todos es conocida la tolerancia que hay en Ámsterdam con el sexo y los temas eróticos, tanto es así que tienen un museo relacionado con esto. Y hablando de sexo… eso nos lleva al famoso Barrio Rojo. El Barrio Rojo es famoso por las prostitutas que se encuentran en escaparates y la gran cantidad de Coffeeshops que hay, pero además de eso, el barrio ofrece mucho más. Es curioso que haya muchos edificios religiosos en él, como por ejemplo la Oude Kerk. Para finalizar esa pequeña visita por el centro histórico no os perdáis la Nieuwemarkt, la única puerta de la muralla que sigue en pie.

Si buscas hoteles baratos en Ámsterdam, alojarse por el Barrio Rojo es una buena opción, ya que los precios son bastante asequibles, aunque eso sí, es una zona en la que suelen hospedarse más los jóvenes debido a la ajetreada vida nocturna que el barrio presenta.

Descubre la Venecia del Norte

Todos pensamos que Venecia es la ciudad con más canales, pero Ámsterdam la supera. Si quieres ver estos canales tan solo deberás dirigirte hacia el Grachtengordel o cinturón de canales. Además de deleitarte con unos paisajes francamente bonitos, podrás visitar el museo de las flores y un sinfín de museos más, y como nota, es una zona muy recomendable para tomarse algo por la noche. Si buscas hoteles en Ámsterdam, una buena opción es alojarse junto al Canal Belt.

El barrio para los amantes del arte

Si hay un barrio en Ámsterdam en el que por sus calles se respire arte es el barrio de los espejos o Spiegelkwartier. En él encontrarás la Galería Lieve Hemel y una gran cantidad de tiendas de antigüedades de arte. Curiosear por este barrio puede considerarse una visita obligatoria para todos los amantes del arte y de la historia. Es un buen barrio para alojarse. Si tu presupuesto es ajustado, algunos albergues en Ámsterdam con encanto están ubicados aquí.

El barrio de los museos, ideal para buscar bed & breakfast en Ámsterdam

Si tu objetivo es visitar alguno de los conocidos museos de Ámsterdam, tu paso por este barrio es 100% obligatorio. Museos como Rijksmuseum, el Museo Van Gogh y el Museo Municipal de Ámsterdam se encuentran aquí. Y para relajarte este barrio también es un lugar bueno, ya que se encuentra lleno de hermosos parques en los que disfrutar de un momento de paz. Muchos bed & breakfast en Ámsterdam con una relación calidad precio muy buena se encuentran en el distrito de los museos. Si buscas una zona céntrica y agradable a un precio asequible, busca tu alojamiento en Ámsterdam aquí.


Más zonas que no deben faltar en tu viaje

Ámsterdam tiene una gran cantidad de atracciones que ofrecer, muchas de las cuales hemos mencionado ya anteriormente. Pero hay otras que también son muy recomendables para completar una experiencia inolvidable en Ámsterdam. En el barrio Jordaan encontrarás el magnífico canal Brouwergacht, la zona de comercio conocida como las 9 calles o como dato curioso, la casa de Ana Frank. Muchos hoteles con encanto en Ámsterdam están situados aquí.

Si eres fan de la cerveza no puedes faltar a tu cita con la Heineken Experience que encontrarás en Pijp. Y para finalizar ¿qué tal si nos damos una vuelta por el barrio judío? En él podrás hacer cosas tan interesantes como visitar la Sinagoga Portuguesa-Israelí o el Museo de Rembrandt.

Ámsterdam, la ciudad donde la cultura, el arte y la diversión están asegurados

Para muchos Ámsterdam puede ser un sinónimo de diversión, para otros de permisividad y para otros de peligro. Pero lo cierto es que Ámsterdam es una ciudad en la que aburrirse es difícil, y en la que disfrutar del ocio y la cultura se encuentran a la par. Te invitamos a que descubras todo lo que Ámsterdam puede ofrecerte en tus vacaciones.

Qué visitar en Ámsterdam

Si tienes pensado viajar a esta metrópoli holandesa y no sabes qué visitar en Ámsterdam, explorar su red de canales es una actividad original y agradable que te permitirá conocer algunos de los rincones más bonitos de la ciudad. Conocida como la Venecia del Norte, Ámsterdam tiene más canales que Venecia, aunque no tengan tanta fama como estos. Navegar por estos canales es una de las actividades que puedes realizar en tu viaje. Para hacer este crucero tan solo tienes que coger una de las lanchas que se ofrecen para este servicio y dejarte llevar. Conocerás Ámsterdam desde otra perspectiva e incluso verás lugares menos turísticos que a pie nunca verías. Si este paseo lo hacemos por la noche o al atardecer, convertimos esta romántica actividad en una de las muchas cosas que hacer en pareja en Ámsterdam. Aunque si tienes pensado visitarla en familia, se trata de una de las cosas que hacer en Ámsterdam con niños. Los pequeños de la casa disfrutarán como nadie de un paseo en barco por los canales de esta ciudad holandesa.

Son muchos los lugares que visitar en Ámsterdam, muchas plazas bonitas rodeadas de impresionantes edificios. Una de estas plazas es la Plaza Dam en la que encontraremos el Palacio Real y la Iglesia Nueva. Y como estos emblemáticos edificios, hay muchos más a lo largo de la ciudad, edificios y lugares muy conocidos como la Nieuwemarkt, y otros que no son tan conocidos pero que por su belleza os impactarán.

Callejear por Ámsterdam es obligatorio, además de conocer toda clase de edificios, otras de las cosas que podrás visitar recorriéndolas son numerosos mercados en la calle. Podrás asistir, a su vez a numerosos eventos en Ámsterdam que te permitirán empaparte hasta del más mínimo detalle de esta gran ciudad.

Visita el Barrio Rojo

El Barrio Rojo es, seguramente, el lugar más conocido de Ámsterdam y el que más turismo atrae, y no es de extrañar. El Barrio Rojo es uno de los más antiguos de Ámsterdam, y esto queda reflejado en su arquitectura. Podemos encontrar edificios de una gran belleza arquitectónica.

Pero para ser sinceros, el turismo que atrae este barrio no se debe precisamente a la belleza de sus edificios. El primero es la legalización de la prostitución. Esto queda latente si callejeamos un poco por el barrio. Entre las cosas que ver en Ámsterdam el Barrio Rojo es una de las paradas obligadas. Un paseo por sus calles te invita a contemplar los llamativos escaparates con luces rojas y verdes que muestran a prostitutas ligeras de ropa. Esto no es algo que se pueda fotografiar, así que si te pillan haciéndolo lo más normal es que acabes con tu cámara de fotos en el suelo y rota.

El otro motivo por el que este barrio tiene tanta fama es por los Coffeeshops, lugares donde se vende de manera legal marihuana. Si tienes curiosidad por visitar uno, inclúyelo en tu agenda de sitios que visitar en Ámsterdam. Pero recuerda, que sea legal allí no implica que lo sea en tu país, así que cuidado con lo que compras. Aunque no la consumas, un coffeeshop es una curiosidad más. Anótala en tu lista de cosas que hacer en Ámsterdam.

Encuentra los mejores restaurantes en Ámsterdam

Quesos y cervezas se llevan la palma en la gastronomía de Ámsterdam, por lo menos en lo que es más conocido de allí. Quesos como el Edam y el Gouda, y cervezas como Heineken son de procedencia holandesa y son muy reconocidos en todo el mundo. Pero en Ámsterdam la gastronomía va más allá. Cuenta con muchos platos tradicionales. Uno de los platos típicos que sirven en la mayoría de restaurantes en Amsterdam son los Maatjes haring.

Los famosos arenques crudos son ideales para picar entre horas y suelen ir acompañados de cebolla o pepinillos. También el Hutspot como guiso principal y está cocinado con ternera puré de patatas y zanahoria, ideal para combatir el frío. Y como siempre, un buen dulce como los Poffertjes hará de tu comida algo muy especial. Los puedes pedir en prácticamente todos los restaurantes en Ámsterdam.

Debes saber que como en toda gran ciudad, en Ámsterdam proliferan los puestos de comida rápida, así que si vas con poco tiempo para visitar la ciudad estos puestos te irán de maravilla.

La zona de la Plaza Dam y de la Plaza Spuj son las más recomendables para disfrutar de la gastronomía y si buscas una zona ideal para cenar, te recomendamos la zona de Leidseplein.

Qué hacer en Ámsterdam gratis

Si quieres navegar por los canales pero dispones de poco dinero, no te preocupes, te presentamos varias cosas que hacer en Ámsterdam gratis. La primera tomar el ferry que lleva de una parte a otra del canal. El viaje tan solo dura 5 minutos pero al menos podrás disfrutar de un momento agradable en barco. Otra opción es la empresa Club de Botes St. Nicolaas de Ámsterdam, que ofrece viajes gratuitos.

Como último dato, al llegar el invierno, los canales se congelan y en algunos de ellos se practica el patinaje sobre hielo. Vayas cuando vayas, no dejes pasar la oportunidad de navegar por los canales.

Si eres un amante de la música, ya puedes incluir a tu lista de planes en Ámsterdam numerosos conciertos y actuaciones de música a los que puedes asistir de manera gratuita. De septiembre a Junio, los miércoles sobre las 12:30 puedes disfrutar de un concierto de 30 minutos en la sala de conciertos del Concertgebouw. Los martes de Octubre a Junio, también a las 12:30 podrás disfrutar de La Orquesta Filarmónica de Holanda, la Orquesta de Ballet Holandesa o el Coro de la ópera Holandesa en la sala Boekmanzaal. Y si te gusta el jazz en Bimhuis los martes por la noche a partir de las 20 horas se ofrecen conciertos gratuitos.

Además de Festivales de música, de cine y conciertos gratuitos son una muestra de la gran cultura que posee Ámsterdam. Los cinéfilos tienen su cita en abril, durante el festival de cine fantástico, los del teatro en julio gracias al festival de teatro Over Het IJ y por último el Uitmarkt, celebrado en agosto, reúne a gente con gustos afines en teatro, cine y espectáculos. Si te gusta la danza y la música apunta en tu lista de actividades en Ámsterdam en mayo el Festival de Holanda y para junio el Ámsterdam Roots Festival (festival de músicas del mundo).

Pero sin lugar a dudas, una de las festividades más importantes es el día de la Reina. Si puedes organizar tu viaje para finales de abril, disfrutarás del ambiente de Ámsterdam en todo su esplendor: calles engalanadas, fuegos artificiales y mucho bullicio te esperan. Por último, en el Vondelpark, un precioso parque que hay que visitar en Ámsterdam, durante el verano se ofrecen conciertos gratuitos y al aire libre.

NEW YORK

GUÌA DE NEW YORK

Miles y miles de pelis, canciones, libros, fotografías están dedicadas a Nueva York, se han inspirado en la Gran Manzana, o simplemente la describen y alaban. Es tan absurdo pretender hacer una guía de NY sin olvidarse algo como querer visitarla durante unas vacaciones y querer ver todo y comprender las mil caras de la ciudad que nunca duerme. Por eso, si haces un primer viaje a Nueva York, lo mejor es que no seas ambicioso y te conformes con visitar sus grandes emblemas, esos que has visto en la tele cientos de veces.

CINCO SÍMBOLOS DE NUEVA YORK

LA ESTATUA DE LA LIBERTAD

El gran símbolo de la ciudad, en realidad de todo Estados Unidos. Curiosamente esta estatua la regaló la República Francesa a Estados Unidos en 1886. De hecho, para el rostro de Lady Liberty, Fréderic Auguste Bartholdi, autor de la escultura, se inspiró en las facciones de su propia madre. Sobre esa cara está la corona y hasta ella podrás subir para contemplar el panorama neoyorkino. Por cierto para llegar hasta allí arriba habrás de recorrer toda la estructura metálica interna que creó el famoso Gustave Eiffel. En definitiva, hay que ir sí o sí. Para eso tendrás que tomar el ferry que lleva hasta Liberty Island.

EMPIRE STATE BUILDING

Un mirador diferente, ya no para contemplar el skyline de Nueva York, sino para integrarte en el corazón del maremágnum de rascacielos de Manhattan. Cuando subas hasta ese mirador, no extrañe si ves parejas declarándose amor eterno. Aunque no estén por ahí Meg Ryan y Tom Hanks como en Algo para recordar, seguro que descubres algún tipo de rodillas pidiéndole matrimonio a su chica. Todo un clásico en USA.

WALL STREET

También esta zona que ver ha salido en el cine, aunque su espíritu sea tan poco inspirador como ganar y ganar dinero. Es el distrito financiero más importante del mundo. Paseando por aquí verás un fondo de enormes edificios y gente de trajes caros e impolutos caminando a toda prisa sin despegar el móvil de la oreja. Merece la pena contemplar con la tranquilidad del turista el estresante ajetreo. ¿Y por qué Calle del Muro? Pues, porque precisamente aquí se levantó una pared para impedir que los indios nativos entraran hasta Manhattan.

PUENTE DE BROOKLYN

Este puente colgante salva las aguas del East River antes de que desemboque en el río Hudson y une Manhattan con Brooklyn. Porque Nueva York es más que la isla de la elegancia y el dinero, y hay otros distritos que también te sonarán como el propio Brooklyn, el Bronx, Queens y Staten Island.

Merece la pena caminar por las orillas del río e irte aproximando a este puente, e irlo fotografiando buscando encuadres que te recuerden a pelis famosas. Y ya si quieres sentirte como un verdadero neoyorkino, ponte ropa deportiva y atraviésalo por el carril central haciendo running. Aunque para tener otra experiencia propia de cine, compra un hot dog y toma el metro que atraviesa el cercano Puente de Williamsburg. Eso sí no te comas el pringoso bocadillo hasta que no contemples a los lejos el Puente de Brooklyn.

LA ZONA CERO

De nuevo en Manhattan, hay que hacer una visita a lo que hubo y ya no está. Se trata de ir la Zona Cero. A lo mejor, no nos acordamos que cenamos el pasado domingo pero cada uno de nosotros sabemos a la perfección donde estábamos el 11 de septiembre de 2001.

Chicago

GUÍA DE CHICAGO

Chicago en el estado de Illinois y a orillas del Lago Michigan, es la tercera más grande de los Estados Unidos. Es decir, es un centro financiero y cultural de primer orden, una ciudad vibrante en la que todo va muy deprisa. Así que para sentirte como un habitante más de la ciudad, vamos a simular un rapidísimo recorrido por sus lugares más atractivos. Eso sí, si tu estancia es más larga puedes hacer este mismo paseo mucho más relajado. Sin agotarte y dejándote fuerzas para gozar de su vida nocturna y de sus locales más dinámicos, donde siempre suena el jazz de calidad.

CHICAGO A TODA VELOCIDAD

A ORILLAS DEL LAGO MICHIGAN

Un buen lugar para comenzar un recorrido por la ciudad es el Navy Pier. Un largo paseo desde el que contemplar el Lago Michigan y también el skyline que se forma en Chicago, compuesto una de las mayores aglomeraciones de rascacielos del mundo. Si queréis tener una perspectiva más alta, podéis subir a la enorme noria y si vais con niñoS, aquí encontraréis una de las atracciones que más les gustarán: The Children Museum.

Igualmente en Navy Pier tomar nota de donde embarcar para realizar un crucero por el lago, o donde alquilar un Water Taxi, y así llegar por vía acuática hasta Willis Tower, un punto elevado de la ciudad, donde tras una larga fila podréis asomaros a contemplar vistas de la urbe. Eso sí, si sufrís de vértigo podéis ahorraros este lugar, porque el mirador acristalado, francamente da respeto.

EL MILLENIUM PARK

Otro lugar que tenéis que buscar en el plano turístico es una boca de metro que os lleve hasta la línea del tren elevado, The L, así circularéis por un tramo de tren sobre las calles de Chicago que habéis visto en cientos de películas. Además, aprovechad para tomar el metro que más os acerque al Millenium Park. Este moderno parque está repleto de esculturas de arte contemporáneo y es obligado buscar una llamada The Cloud Gate, aunque es más conocida como el frijol, ya que su forma recuerda a esta legumbre en formato gigantesco. Su superficie limpia, pulida y curva os invitará a hacer infinidad de fotos como si fuera un espejo deformante.

THE INSTITUTE ART OF CHICAGO Y OTROS MUSEOS

Muy cerca de Millenium Park podéis acercaros hasta otros de los parques de la ciudad, el Gran Park, cuyo emplazamiento más famoso es la Buckingham Fountain. O si lo preferís y os gusta el arte, cruzad por la pasarela aérea de Millenium Park y llegad hasta el Instituto de Arte de Chicago. Allí os esperan los cuadros de El Greco, Goya, Zurbarán o Picasso entre los españoles, o de Rubens, Rembrandt, Monet o Matisse. Es decir, uno de los museos más atractivos de todo Estados Unidos.

No es este el único centro expositivo de interés en la ciudad. Dependiendo de tus intereses también puedes visitar el Museo de la Ciencia y de la Industria, el impresionante Planetario Adler, el Acuari Shedd o el Museo Field de Ciencias Naturales. Tú mismo.